
Ayer noche tuve la oportunidad de escuchar de forma completa por fin el nuevo trabajo de los catalanes Sidonie.
Después de haber escuchado su single de adelanto, "Nuestro Baile Del Viernes", sobre el que ya hablamos en una de las entradas de nuestro blog, me ha resultado, cuanto menos, extraño, volver a escuchar un long play de este gran grupo, que ha marcado una evolución clara desde su debut con su primer disco en 2001.
Personalmente, creo que "Shell Kids" (2003) fue su obra cumbre, con una combinación de sonidos derivados del pop de los 90, funky de los 70, psicodelia de finales de los 60, sitares y sonoridades hindúes. Y, sobre todo, con estribillos pegadizos y armonías fácilmente reconocibles.
Con su "Fascinado" (2005) cambiaron su tradicional inglés por el castellano puro y duro, aunque con influencias a textos de los 60, con mucha psicodelia y referencia escondida, metáforas, surrealismo y paisajes repletos de imágenes inconexas.
Pero con este "Costa Azul" hemos visto una clara evolución hacia terrenos algo más comerciales. Aun siendo muy independientes, los textos son más claros, menos confusos, han prescindido de sitares, y han usado mucho piano, hammond y efectos de acompañamiento.
Me gusta especialmente la gran sonoridad alcanzada por el gran bajista que es Jesús Senra, así como las baterías de Axel Pi, en su mayoría sencillas, pero magníficamente metidas. Marc Ros, con su voz nasal y reconocible, ha conseguido un pastiche entre dandismo y psicodelia (como ellos mismos dicen), pero es cierto que, para bien o para mal (depende lo que os pareza cuando los escuchéis) Sidonie ha cambiado su forma de entusiasmarnos con sus nuevos trabajos.
Mención especial para tres canciones: "Nuestro Baile Del Viernes", la canción más pegadiza del disco con mucha diferencia; "Giraluna", que es el último corte del disco, consistente en una bella melodía vocal, acompañada de un órgano de fondo, sin percusión alguna, y que me recuerda profundamente a los Kinks del "Waterloo Sunset" o del "Sunny Afternoon"; y "Todo Lo Que Nos Gusta", y ésta especialmente por la frase que abre la canción, y que sirve como estribillo...
"Todo lo que nos gusta nos va a matar mañana... pero es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo".
Después de haber escuchado su single de adelanto, "Nuestro Baile Del Viernes", sobre el que ya hablamos en una de las entradas de nuestro blog, me ha resultado, cuanto menos, extraño, volver a escuchar un long play de este gran grupo, que ha marcado una evolución clara desde su debut con su primer disco en 2001.
Personalmente, creo que "Shell Kids" (2003) fue su obra cumbre, con una combinación de sonidos derivados del pop de los 90, funky de los 70, psicodelia de finales de los 60, sitares y sonoridades hindúes. Y, sobre todo, con estribillos pegadizos y armonías fácilmente reconocibles.
Con su "Fascinado" (2005) cambiaron su tradicional inglés por el castellano puro y duro, aunque con influencias a textos de los 60, con mucha psicodelia y referencia escondida, metáforas, surrealismo y paisajes repletos de imágenes inconexas.
Pero con este "Costa Azul" hemos visto una clara evolución hacia terrenos algo más comerciales. Aun siendo muy independientes, los textos son más claros, menos confusos, han prescindido de sitares, y han usado mucho piano, hammond y efectos de acompañamiento.
Me gusta especialmente la gran sonoridad alcanzada por el gran bajista que es Jesús Senra, así como las baterías de Axel Pi, en su mayoría sencillas, pero magníficamente metidas. Marc Ros, con su voz nasal y reconocible, ha conseguido un pastiche entre dandismo y psicodelia (como ellos mismos dicen), pero es cierto que, para bien o para mal (depende lo que os pareza cuando los escuchéis) Sidonie ha cambiado su forma de entusiasmarnos con sus nuevos trabajos.
Mención especial para tres canciones: "Nuestro Baile Del Viernes", la canción más pegadiza del disco con mucha diferencia; "Giraluna", que es el último corte del disco, consistente en una bella melodía vocal, acompañada de un órgano de fondo, sin percusión alguna, y que me recuerda profundamente a los Kinks del "Waterloo Sunset" o del "Sunny Afternoon"; y "Todo Lo Que Nos Gusta", y ésta especialmente por la frase que abre la canción, y que sirve como estribillo...
"Todo lo que nos gusta nos va a matar mañana... pero es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo".
1 comentario:
vaya flipada que tienes con los Sidonie... dí la verdad ¿cuánto te están pagando?, je, je...
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